Semana Santa 2010
Hace ya unos años que hice la primera visita a Riglos. Después de haber estado unos días intentando hacer algo por Gavarnie, en lo que debía ser la semana santa del 2004, y viendo como el hielo que rodeaba todo el circo se desplomaba unas 4 o 5 veces por hora, decidimos todos los que íbamos que abandonábamos proyectos allí para otro momento menos "aplastante".
De vuelta a Santa Perpetua y para acabar de hacer alguna cosa el día que sobraba de esas cortas vacaciones "prebomberiles", los conocedores del lugar, decidieron ir a hacer alguna vía a la Aguja Roja de Riglos. Ni idea de qué era lo que iban a encontrar mis ojos, y mucho menos la motivación que me iba a provocar ver aquellos mallos.
Uaaaaaaaaaaaaaaaaaaallll....lllaaaaaaa! Mare meua! pero como han salido aquí estos chuzacos!!!!!??? Suerte tuve en aquel momento de no tener el nivel suficiente ni para pensar en intentar hacer alguna de aquellas vías...
Para dormir, pués nada mejor que dejar el coche debajo mismo del puro, a 4 metros de la pared...
- Oye niño, un poco chungo dejar el coche aquí no? Parece que pueden caer bolacos de estos...
- No sé, a mí el sitio no me parece mal...
- Yo si el coche fuese mío lo quitaba de ahí...
- Joer vale, lo quito.....
30 segundos y PAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAMMMMMMM!!!!!!!
Bolón tamaño puño haciendo un cráter tamaño "paella pa 18" en el sitio exacto donde estaba el coche... valiente potrón tuvimos al poder volver en coche no descapotable pa casa...
Después de aquella anécdota, de hacer un poco de "boulder al estilo riglos" y de quedarme impresionado, me prometí a mí mismo que volvería, pero para escalar alguna de las vías de 300 metros que te ponen los brazos como melones.
Quizás sería un par de años después, cuando ya teniendo unos cuantos metros más como escalador, y habiendo entrenado para el reto "moskitos" explícitamente, cuando decidimos volver, pero esta vez a tocar los bolos de arriba. Llegar de noche, y dejar la furgona debajo del pisón para dormir, realmente me ténía absorvido por completo...tanto, (jejeje, qué pardillada...) que al empezar el primer largo, y llegar al primer parabolt sobre las 8 de la mañana, me encuentro que las cintas las tiene mi compañero! Madre mía, empezar así una vía maaannnnnnnnnnda fuefos....
Todo se salda con una ascensión más que posotiva en todos los aspectos, unas miradas a los mallos, y la promesa de volver a escalar al menos una vez al año....
Promesa realizada hasta el momento, y con la suerte de hacerlo con mis mejores compañeros de escalada (de otra forma no me metería alli ni looooooooooooooco...). A día de hoy puedo decir que la "Murciana" al pisón es una de las mejores vías que he escalado, sin lugar a dudas.
Los alrededores, como por ejemplo la subida al mirador de los buitres, o smplemente dar una vuelta por allí para descansar brazos algún día, tampoco tiene desperdicio.
A pesar de la concurrencia de gente que visita la zona y de la cantidad de escladores, la verdad es que el pueblo tiene un encanto especial. La gente que ha estado allí, y sobretodo que hemos gozado del lujo de poder escalar allí sabemos que mientras los brazos y el coco den la talla, no hay que dejar de ir al menos, una vez al año.